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gonza gallego

Las fotografías de Gonza Gallego, a quien sigo desde hace tiempo a través de las redes sociales, me parecen prodigiosas por lo que retratan, pero sobre todo por lo que queda fuera de ellas. Son cuerpos de hombres desnudos, a veces solos (la serie LONELY) y a veces acompañados (la serie NOT LONELY). Son fotos explícitas, austeras estéticamente, viradas a tonalidades de rosa que, por contraste, acentúan más la expresividad de las escenas.

Las fotografías de Gonza Gallego tienen una mirada homoerótica evidente, pero pocas veces se ven imágenes en lo que lo erótico quede tan disuelto en lo sentimental o -aún más- en lo existencial. O, dicho de otra forma: Gallego explora intuitivamente en el sentido último de la sexualidad. La soledad, la comunicación humana, la sensación de que el placer es únicamente un modo de expresión. 

Hay dos aspectos que me interesan especialmente en la obra de Gonza Gallego, sobre todo por el ascetismo artístico con el que logar comunicarlos.

El primero es la idea de obscenidad, que no está ligada a las formas de pornografía clásica y que justamente por eso es mucho más eficaz. La obscenidad en las fotografías de Gallego tiene que ver con lo que se esconde, con lo que queda fuera de campo. O mejor dicho, dentro de campo pero oculto a la vista. No se ven sexos erguidos ni gestos lujuriosos, pero la carga erótica es poderosísima. Los instintos sexuales aparecen pero en una nuca, en el dorso de una mano, en el fragmento de una pierna. 

Gonza Gallego consigue lo que todos los artistas buscan: que lo que quiere contar esté en la mirada del que cuenta y en la mirada del que ve. Que lo que importe sea el ojo; o, en otras palabras, el alma. 

El segundo aspecto que me seduce de las fotografías de Gonza Gallego es el tratamiento de la violencia en algunas composiciones. Esa visión nada disimulada del sexo como acto de dominación, como lenguaje político en el sentido más amplio. Sus figuras -una vez más fragmentadas: una cabeza, unas piernas abiertas, unas manos- se encuentran acopladas mediante relaciones de fuerza que no necesariamente son agresivas. Lo más poderoso es precisamente esa invisibilidad de la violencia, que aparece integrada en el acto con la naturalidad de los instintos. 

 

Siempre he creído que un verdadero artista es el que es capaz de mirar por el ojo de la cerradura. De ver lo que hacen los seres humanos cuando nadie los observa. De reflejar -fotografiar, en este caso- lo que sienten o lo que sueñan a escondidas. Gonza Gallego lo consigue con absoluta sencillez, sin rendirse nunca al artificio o a la exageración. Simplimente mira y dispara. 

Creo que su obra -más valiosa en cuanto a la juventud del autor hace pensar en múltiples camino de evolución- merece todas las oportunidades de ser exhibida y admirada. Y me gustaría poder contribuir de cualquier forma que así sea. 

La literatura, el cine, la pintura o la fotografía que están llamados a ocupar un espacio central en nuestra época deben ser perturbadores. Y la obra de Gonza Gallego lo es. 

LONELY empezó a fraguarse en 2016. El propósito, en las primeras fotografías, era descubrir las posibilidades del desnudo masculino para expresar sentimientos. El proyecto se completó poco después con la serie Not Lonely, en la que el lugar de un solo modelo aparecían dos en distintas situaciones eróticas.

Los objetivos estéticos fueron claros desde un principio y son básicos en el proyecto: sobriedad absoluta, una habitación cerrada y limpia de adornos y una tonalidad rosa que suavizara, por contraposición, la dureza interior de las imágenes. El virado rosa es un protagonista más de las fotografías.

 

Todos los modelos son amateurs, lo que define también el proyecto. Si se hubiera utilizado actores, la expresividad habría sido impostada. La esencia de LONELY y NOT LONELY era la autenticidad, la sinceridad absoluta, la expresión desnuda de la desnudez. 

 

LONELY y NOT LONELY son un work in progress, que no pretende agotarse en una serie limitada. 

En palabras de su autor, "no es una crítica, sino una lanza a favor de la soledad, presentada de forma atractiva, sexualizada y algo melancólica. Una invitación a la imaginación, el pensamiento, la reflexión y, por que no, también al onanismo. A solas".

 

Gonza Gallego es un joven artista manchego (Puertollano, 1991) afincado actualmente en Madrid. Se dio a conocer gracias a sus collages, donde mezclaba figuras del mundo pop con iconografía religiosa y arquitectura, pero finalmente decidió explotar su vena de fotógrafo como principal vía de expresión a través de LONELY.

De carácter autodidacta, es graduado en Comunicación Audiovisual por la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de la revista Shangay. Gallego explora su mundo interior a través de su obras rosadas. Tradición, sexualidad desmesurada, folclore y una gran influencia de la cultura pop son  los principales pilares de la obra del manchego. 

Luisgé Martín

 

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